Sobre el bien y el mal



En cuanto a la moralidad, los conceptos sobre el bien y el mal tienen un sentido general que los delimita. Por ejemplo: matar una persona es reprobable siempre. Pero, extrañamente mezclado con este sentido general que nos viene de la lengua y de la tradición, los conceptos morales, además de significar el que es objetivo, tienen la capacidad de significar también aquello que sale de la propia experiencia o de la propia conciencia. Por ejemplo: tenemos que aceptar que alguien pueda pensar que matar una persona que se dedica a hacer el bien es mucho más reprobable que matar un dictador sanguinario. El sentido de los conceptos sobre el bien y el mal tienen componentes muy subjetivos. Los nuestros no tienen por qué coincidir con los otros personas. El bien y el mal tienen, pues, un margen de relatividad que se tiene que tener en cuenta.

  • Un trabajo sin amor es un trabajo sin vida, una vida sin amor es una muerte que pasa por la vida.
  • Al bueno, por amor; y al malo, por temor.
  • Besos y abrazos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
  • Como los novios de Hornachuelos, que él lloraba por no llevarla y ella por no ir con él.