Segunda oportunidad


Segunda oportunidad





Segunda oportunidad

Al primer fracaso amoroso le ponemos candado y cerrojo al corazón para no tener que volver a sufrir las angustias y frustraciones vividas. En los primeros momentos de una separación el desasosiego y el desencanto se hacen dueños del corazón del que vive los inicios de una profunda soledad. Todo parece gris, todas las palabras suena huecas y no hay consuelo para quien cree que todo se termina en ese preciso instante.

Pero repentinamente algo sucede, las heridas cicatrizan, los dolores se calman, y el horizonte vuelve a tener el color del arco iris como después de una intensa lluvia. Aparecen miradas que se cruzan, escuchamos voces que nos suenas amorosas y volvemos a sonreír alegremente pensando en una segunda oportunidad.

Cuando el amor vuelve a tocar a nuestra puerta nos señala dos cosas que hay siempre una segunda oportunidad y que consecuentemente puede haber una tercera, una cuarta y así muchas más hasta que encontremos el amor definitivo.