Morir de amor

Está comprobado que cuando desaparece un integrante de la pareja de edad avanzada -que tuvo muchos años de convivencia- el otro empieza a sentir que la vida ya no es la misma y que prolongar la existencia sin la compañía del ser amado no tiene sentido. El organismo empieza a sentir el estrés de la ausencia y se producen cambios en la función inmunológica que adelantan el final.

Hay casos que esa misma sensación sucede en las parejas jóvenes cuando uno de los dos –por esos caprichos de la vida– abandona este mundo. Una silla vacía, ropas en los placares, un espacio sin ocupar en el lecho matrimonial y fotos del ser amado que empiezan a perder color por la cantidad de veces que los dedos humedecidos en lágrimas acariciaron son síntomas claros que por ausencia se puede morir de amor.

Se puede seguir viviendo cuando hay hijos pequeños de la pareja que necesitan cobijo, pero se siente que parte del corazón ya no tiene latidos, que la mitad del cuerpo está paralizado y que ya no habrá momentos compartidos con el ser amado.



Créditos:


  • Autor: Equipo de redacción, Carla Brigitte.
  • Fecha de publicación: octubre 21, 2013.

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