Auden que dijo que cuando el niño pequeño ve que las piernas se le menean instintivamente y no ha aprendido todavía a controlar los movimientos, no sabe aunque aquello que se mueve forma parte de él mismo. Sólo cuando controla el movimiento, el niño sabe que las piernas son suyas. El pene, en consecuencia, no acaba de formar nunca parte de los hombres, porque, aunque sepamos que es nuestro, tiene vida propia, nunca lo podemos tener controlado del todo y a menudo no nos queda más remedio que obedecerlo, que es el que ya decían los clásicos: pene erectus non habet conscientiam. Sólo cuando hace el que nosotros queremos, y sólo entonces, podemos decir que nos pertenece. Y esto no pasa hasta la tercera, cuarta o quinta edad (dependiente de la herencia genética).

Entre más conozco a las hombres, mas admiro a los perros

Vivir sin ser como hay que ser, diciendo soy como soy, no sé ser de otra forma y así he sido hasta hoy.

Existen varias clases de hombres. Yo solo conozco a unos: los comunes.

 



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  • Autor: Equipo de redacción, Carla Brigitte.
  • Fecha de publicación: Marzo 6, 2012.

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