Que el sentido de los términos morales son personales, pero no intransferibles, nos lo demuestra otro hecho interesante: hay mucho parecido entre los conceptos éticos de la vida real con los de la vida imaginada. La lectura de una obra literaria, por ejemplo, es en gran parte el fruto que obtiene el lector cuando pone el texto en relación con su propia experiencia. La obra literaria dura en el tiempo no tanto por sus virtudes técnicas o formales como por la energía moral que se desprende. La obra es buena en la medida que cada generación sucesiva puede poner en relación sus experiencias y al final puede encontrar que los contenidos de los conceptos del bien y el mal, siempre inexplícitas, que se desprenden de la obra, son más amplios que los que viven en la conciencia de los lectores. Y es en esto que estos salen beneficiados.

  • Novio. No vio, que si viera, no quisiera.
  • Ama a quien no te ama y responde a quien no te llama.
  • Amor con amor se paga; lo demás, vanas palabras.
  • El amor de los gatos, a voces por los tejados.



Créditos:


  • Autor: Equipo de redacción, Carla Brigitte.
  • Fecha de publicación: febrero 20, 2012.

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